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lunes, 31 de mayo de 2010

El imperio y la droga

Cuando fui detenido en México por la Policía Federal de Seguridad, a la que por puro azar se le hicieron sospechosos algunos movimientos nuestros, a pesar de que los hacíamos con el máximo de cuidado para evitar el zarpazo de la mano asesina de Batista —como hizo Machado en México cuando el 10 de enero de 1929 sus agentes asesinaron a Julio Antonio Mella en la capital de ese país—, aquella pensó que se trataba de una de las organizaciones de contrabandistas que actuaban ilegalmente en la frontera de ese país pobre en sus intercambios comerciales con la poderosa potencia vecina, industrializada y rica.
No existía prácticamente en México el problema de la droga que se desató más tarde de forma abrumadora con su enorme carga de daños no sólo en ese país, sino también en el resto del continente.
Los países de Centro y Suramérica invierten incontables energías en la lucha contra la invasión del cultivo de la hoja de coca, dedicada a la producción de cocaína, una sustancia que se obtiene a través de componentes químicos muy agresivos y resulta tan dañina a la salud y a la mente humana.
Los gobiernos revolucionarios como los de la República Bolivariana de Venezuela y Bolivia se esfuerzan especialmente para frenar su avance, como lo hizo oportunamente Cuba.

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jueves, 8 de octubre de 2009

La Historia no puede ser ignorada

El pasado primero de octubre se conmemoró el 60º Aniversario de la República Popular China.

Ese día histórico de 1949, Mao Zedong, como líder del Partido Comunista de China, presidió en la Plaza de Tiananmen el primer desfile del Ejército Popular y del pueblo de China. Los soldados victoriosos portaban las armas arrebatadas en combate a invasores, oligarcas y traidores a su patria.

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos, una de las potencias que menos pérdidas materiales sufrió en la contienda, monopolizaba el arma nuclear, más del 80% del oro del mundo y disfrutaba de un considerable desarrollo industrial y agrícola.

La Revolución victoriosa en un país inmenso como China, en el año 1949 alimentó la esperanza de gran número de países colonizados, muchos de los cuales no tardarían en sacudir el yugo impuesto.

Lenin había previsto la fase imperialista del capitalismo desarrollado y el papel que correspondería en la historia del mundo a la lucha de los países colonizados. El triunfo de la Revolución China confirmaba aquella previsión.

La República Popular de Corea fue creada en el año 1948. En la primera conmemoración de la victoria china estaban presentes los representantes de la URSS, que aportó más de 20 millones de vidas a la batalla contra el fascismo; los de la República Popular de Corea, que había sido ocupada por Japón, y los combatientes vietnamitas que, después de luchar contra los japoneses, se enfrentaban heroicamente al intento francés de colonizar nuevamente Viet Nam con apoyo de Estados Unidos.

Nadie había imaginado entonces que menos de cuatro años después de aquella memorable fecha, sin ningún otro vínculo que el de las ideas, en la lejana Cuba se produciría el ataque al Cuartel Moncada el 26 de Julio de 1953, y apenas nueve años después de la liberación de China triunfaría la Revolución Cubana a 90 millas de la metrópoli imperialista.

Es a la luz de estos acontecimientos que observé con particular interés la conmemoración del 60º Aniversario de la Revolución China. Se conoce de nuestra amistad con ese país de milenaria cultura, la más antigua de las civilizaciones conocidas por el hombre.

En el siglo XIX, decenas de miles de ciudadanos chinos fueron enviados a nuestro país como semi esclavos, engañados por los mercaderes ingleses. Muchos de ellos se incorporaron al Ejército Libertador y lucharon por nuestra independencia. Nuestros vínculos con China parten, sin embargo, de las ideas marxistas que inspiraron a la Revolución Cubana y fueron capaces de atravesar las pruebas difíciles de la división entre los dos grandes Estados socialistas, que tanto daño ocasionó al movimiento revolucionario mundial.

En los días difíciles de la desaparición de la URSS, tanto China, como Viet Nam, Laos y Corea mantuvieron sus relaciones fraternales y solidarias con Cuba. Eran los únicos cuatro países que junto a Cuba mantuvieron en alto las banderas del socialismo en los días oscuros en que Estados Unidos, la OTAN, el Fondo Monetario y el Banco Mundial imponían el neoliberalismo y el saqueo del mundo.

La historia no puede ser ignorada. A pesar de la enorme contribución del pueblo de China y la estrategia política y militar de Mao en la lucha contra el fascismo japonés, Estados Unidos ignoró y aisló al gobierno del país más habitado del planeta y lo privó del derecho a participar en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas; interpuso su escuadra para impedir la liberación de Taiwán, una isla que pertenece a China; apoyó y suministró los restos de un ejército cuyo jefe había traicionado todos los acuerdos suscritos en la lucha contra los invasores japoneses en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial. Taiwán recibió y recibe todavía el más moderno armamento de la industria bélica norteamericana.

Estados Unidos no solo privó a China de sus legítimos derechos: intervino en el conflicto interno de Corea, envió sus fuerzas que al frente de una coalición militar avanzaron desafiantes hacia las proximidades de los puntos vitales de ese gran país, y amenazó con emplear las armas nucleares contra China, cuyo pueblo tanto contribuyó a la derrota del Japón.

El Partido y el pueblo heroico de China no vacilaron ante las groseras amenazas. Cientos de miles de combatientes voluntarios chinos en enérgico contraataque, hicieron retroceder a las fuerzas yankis hasta los límites actuales de las dos Coreas. Cientos de miles de valerosos luchadores internacionalistas chinos y un número igual de patriotas coreanos murieron o fueron heridos en aquella sangrienta guerra. Más tarde el imperio yanki mató a millones de vietnamitas.

El 1º de octubre de 1949, al proclamarse la República Popular, China no poseía armas nucleares ni la avanzada tecnología militar que hoy dispone, con las cuales no amenaza a ningún otro país.

¿Qué diría ahora Occidente? La gran prensa de Estados Unidos fue, en general, hostil. Sus principales órganos escritos titulaban sus editoriales con frases como: “…poco interés por la ideología”, “…un espectáculo de poder”, “China comunista celebra los 60 años con Show Militar.”

Sin embargo, no fue posible ignorar la lucha. A través de todos los medios se reiteraba la idea de que era una demostración de poderío. Las noticias sobre todo se centraban en las imágenes del desfile militar.

No ocultaban su admiración por la amplia divulgación del desfile que la televisión china ofreció a la opinión pública internacional.

No pasó inadvertido, sino más bien fue motivo de asombro el hecho de que China presentara 52 nuevos tipos de armamentos, entre ellos la última generación de carros de combate, vehículos anfibios, radares, aviones de exploración y equipos sofisticados de comunicación.

Los medios de prensa resaltaban la presencia de los cohetes intercontinentales DF-31, capaces de golpear con cabezas nucleares blancos situados a 10 mil kilómetros de distancia, así como los cohetes de alcance medio y las defensas anticoheteriles.

Los 151 aviones caza, los bombarderos pesados, medios modernos de observación aérea y helicópteros sorprendieron a los ávidos buscadores de noticias y técnicos militares. “El ejército chino posee ahora la mayoría de las armas sofisticadas que forman parte de los arsenales de los países occidentales”, fue una declaración del Ministro de Defensa chino que la prensa occidental destacó.

Los 500 vehículos blindados y las 60 carrozas civiles que desfilaron frente al mausoleo causaron un profundo impacto.

La avanzada tecnología era una prueba irrefutable de la capacidad militar desarrollada, que hace unos decenios partió de cero. Lo insuperable era el factor humano. Ningún país occidental desarrollado podría alcanzar el nivel de precisión y organización mostrado por China ese día. Con cierto desdén se habló de oficiales y soldados marchando a 115 pasos de ganso por minuto.

Las distintas fuerzas que por allí desfilaron, hombres o mujeres, lo hicieron con porte y elegancia insuperables. Cualquiera podría negarse a creer que miles de seres humanos fueran capaces de alcanzar una organización tan perfecta. Tanto los que marchaban a pie como los que desfilaban en sus vehículos pasaron delante de la tribuna y saludaban con precisión, orden y marcialidad difíciles de alcanzar.

Si tales cualidades parecían fruto de la disciplina militar y del rigor de las prácticas, más de 150 mil ciudadanos de la enorme colmena humana de civiles, hombres y mujeres jóvenes en su inmensa mayoría, sorprendieron por su capacidad de alcanzar masivamente el nivel de organización y perfección logrado por sus compatriotas armados.

El inicio de la conmemoración, y el saludo a las tropas por el Jefe de Estado y Secretario General del Partido Comunista, fue una ceremonia impresionante. Se pudo apreciar una enorme identificación entre la dirección y el pueblo.

El discurso de Hu Jintao fue breve y preciso. En sólo menos de 10 minutos expresó muchas ideas. Ese día superó a Barack Obama en la capacidad de síntesis. Representa cuando habla a casi cinco veces más población que el Presidente de Estados Unidos. No tiene que cerrar centros de torturas, no está en guerra con ningún otro Estado, no envía sus soldados a más de 10 mil kilómetros de distancia para intervenir y matar con sofisticados medios de guerra, no posee cientos de bases militares en otros países ni poderosas flotas que surcan todos los océanos; no debe millones de millones de dólares, y en medio de una colosal crisis financiera internacional ofrece al mundo la cooperación de un país cuya economía no está en recesión y crece a elevados ritmos.

Ideas esenciales transmitidas por el Presidente de China:

“El día de hoy de hace sesenta años, tras más de cien años de batallas sangrientas libradas desde el inicio de la historia contemporánea, el pueblo chino logró, por fin, la gran victoria de la revolución china y el presidente Mao Zedong proclamó aquí mismo, ante el mundo, la fundación de la República Popular China, lo que permitió al pueblo chino ponerse en pie desde entonces y que la nación china, que tiene una historia de civilización de más de 5.000 años, entrara en una nueva era de desarrollo y progreso.”

“El desarrollo y progreso logrado en los sesenta años de la Nueva China ha mostrado plenamente que sólo el socialismo puede salvar a China y que solamente la reforma y apertura puede permitir el desarrollo de China, del socialismo y del marxismo. El pueblo chino tiene la confianza y la capacidad para construir bien su país y realizar sus debidas contribuciones al mundo.”

“Nos adheriremos firmemente a los principios de reunificación pacífica…”

“…continuaremos trabajando, junto con los diversos pueblos del mundo, para impulsar la noble causa de la paz y el desarrollo de la humanidad y la construcción de un mundo armónico basado en la paz duradera y la prosperidad común.”

“La historia nos ha indicado que el camino de avance nunca es llano, pero que un pueblo unido que toma el destino en sus propias manos vencerá, sin ninguna duda, todas las dificultades, creando continuamente grandes epopeyas históricas.”

Son respuestas lapidarias a la política belicista y amenazante del imperio.

Fidel Castro Ruz
Octubre 6 de 2009
5 y 35 p.m.

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sábado, 4 de abril de 2009

La canción de Obama

El Presidente de Estados Unidos al concluir la Cumbre del G-20, en una conferencia a las 2 y 30 p.m. hora de Cuba, declaró que en su país el desempleo alcanzó su nivel máximo en 26 años.

Ante crisis como ésta, ocurridas en el pasado, el mundo no actuó con la rapidez necesaria, dijo. Hoy hemos aprendido las lecciones de la historia. Algunos en la prensa pusieron en duda nuestra capacidad para ponernos de acuerdo, confundieron el debate honesto con diferencias irreconciliables, pero hemos demostrado que es posible llegar a consensos.

Hemos acordado medidas dirigidas a solventar la situación y para asegurarnos de que no lleguemos a este punto en el futuro. Tenemos un compromiso para favorecer la creación de empleos. EE.UU. limpiará sus instituciones financieras de los activos tóxicos para volver a activar el crédito a pequeñas y medianas empresas (Pymes). El G-20 acometerá programas similares.

Llevaremos adelante una iniciativa para apoyar las economías de países en vías de desarrollo con la facilitación de créditos. Al mismo tiempo, rechazamos el proteccionismo que podría contribuir a profundizar los problemas.

Extenderemos y aumentaremos la supervisión de las instituciones y sectores importantes. Reformaremos y expandiremos el FMI y demás organismos financieros internacionales con el objetivo de fortalecerlos.

Unos 448 mil millones de dólares serán destinados a apoyar las economías de los países en desarrollo. Asistiremos también a la ONU y al Banco Mundial para evitar catástrofes humanitarias.

A las preguntas directas de la prensa acreditada, el presidente norteamericano respondió muchas de ellas. Entre otras cosas afirmó:

Creo que nos fue bastante bien. Vine aquí con la intención de escuchar, aprender y brindar liderazgo. Estoy contento con los acuerdos tomados y de haber contribuido a esto.

Tenemos una economía globalizada, y las iniciativas que tomemos deben ser globales para que sean eficientes. En EE.UU. hemos tenido una reducción drástica de las exportaciones, y el contagio de otras economías afecta a otras empresas norteamericanas que se presentaban más sólidas.

Entre otras cosas dijo:

Este es un documento colectivo, pero sin dudas cada país tiene sus ideas y problemas en particular, que puede no sea negociable para ellos; nosotros tratamos de ajustar esos elementos de manera que no obstaculizáramos la efectividad del documento de forma general.

Esto aún no resuelve el problema de los activos tóxicos, y la forma en que cada país actúe para lidiar con esto va a ser de suma importancia, así como los planes de recuperación de cada uno. Lo que sí está claro es que mientras más rápido se actúe, más rápido nos beneficiaremos todos.

Pienso que siempre ha habido un espectro de opiniones sobre lo injusto que puede ser el mercado libre y a lo largo de esta fama, algunos sospechan de la globalización y otros piensan que el mercado siempre es el rey, pero creo que si alguien ha estudiado la historia sabe que el mercado es el mecanismo más efectivo para generar riquezas. Pero algunas veces se descarrila y si no está regulado, si no hay marcos por donde canalizar las energías del mercado, esto nos puede llevar a algo que no queremos.

En lo que respecta a la política local, soy presidente de Estados Unidos, no soy presidente de China o de Japón, ni de Europa. Entonces tengo que tener respuestas directas con mi electorado para mejorar sus vidas. Mi presencia aquí ayuda a que los estadounidenses puedan tener una vivienda, un empleo y sus hijos puedan ir al colegio; en fin, puedan tener el sueño americano.

Según las encuestas internacionales, las personas parecen tener más esperanza sobre el liderazgo de Estados Unidos.

No estaría aquí si no pensara que tenemos cosas importantes que enseñar como nación.

Hemos hablado sobre Bretton Woods. No estamos en la época en que podemos pensar en un Roosevelt o Churchill. Ese no es el mundo en el cual vivimos ahora. Europa fue reconstruida, China y la India son potencias. Algunos otros países están movilizándose y esto es bueno.

Hubo algunos comentarios ocasionales sobre el papel de Estados Unidos en esta crisis. Se hablaba de que Estados Unidos pudiera haber comenzado la crisis en Wall Street y escuchamos que parte de esto comenzó en Wall Street.

Algunas compañías tomaron riesgos severos sin justificación y esto ha tenido un impacto enorme en nuestra economía y se ha discutido en la economía mundial.

Puede apreciarse que las respuestas de Obama a los periodistas estaban dirigidas fundamentalmente a sus electores. Expresan lo que piensa el presidente de Estados Unidos. Sin duda es mucho mejor que Bush y McCain, pero su pensamiento no se ajusta a los problemas reales del mundo actual. El imperio es mucho más poderoso que él y sus buenas intenciones.

La Cumbre del G-20 en su comunicado final anunció que:

Triplicarán los recursos para el Fondo Monetario Internacional hasta 750 000 millones de dólares; se destinarán 500 000 millones para préstamos a países más afectados por la crisis y 250 000 millones para una nueva asignación de Derechos Especiales de Giro (DEG)

Destinarán 100 000 millones adicionales para reforzar los bancos multilaterales de desarrollo.

Facilitarán 250 000 millones para reactivar el comercio mundial.

Debo señalar que estos fondos serán aportados por la Unión Europea, Japón, China y otros países; así como mediante la venta de parte de las reservas en oro del FMI.

El Primer Ministro británico manifestó que “un nuevo orden internacional está emergiendo”; agregó que “el consenso de Washington está superado” y que “las decisiones de hoy no resolverán inmediatamente la crisis”.

El Presidente francés se declaró “realmente feliz” por los resultados de la Cumbre, al considerar que las medidas adoptadas suponen “la reforma más profunda del sistema financiero desde 1945”. No tuvo que abandonar la sala.

El Departamento de Trabajo de EE.UU. informó que en marzo el número de personas que continuaron recibiendo subsidio por desempleo aumentó hasta un nuevo máximo histórico de 5,73 millones.

Obama habló de Bretton Woods. Entonces Estados Unidos al finalizar la última guerra mundial poseía el 80% del oro del mundo y su pujante economía estaba intacta. Bretton Woods le concedió el privilegio de emitir las divisas convertibles cuando el resto de los países estaban arruinados.

Disponían de dólares y oro. Se mantuvo estable el precio de este durante más de 25 años, hasta que el gobierno de Estados Unidos, arruinado por la guerra imperialista en Vietnam, suspendió unilateralmente la conversión del dólar y ha manipulado a su antojo la economía de los demás países del planeta.

La crisis está indisolublemente unida al sistema capitalista, de producción y distribución. Su principal exponente, Estados Unidos, ha sufrido dos grandes crisis a lo largo de su historia que golpearon su economía durante períodos de más de 20 años. Esta es la tercera y solo se recuperará de ella muy lentamente. Esto lo conoce Europa por amarga experiencia propia.

Las transnacionales norteamericanas adquirían propiedades en cualquier parte del mundo en virtud de Bretton Woods. Pagaban con oro y con papeles; hoy las compran con papel moneda o moneda chatarra como suelen llamarla los chinos. Su país posee además el raro privilegio del poder de veto en el Fondo Monetario Internacional. No se ha dicho en Londres una palabra que comprometa a Estados Unidos con la renuncia a tal privilegio. La próxima crisis se producirá mucho más pronto y será mucho más grave de lo que se imaginan Obama y varios de sus principales aliados del G-7. Las crisis no se resuelven con medidas administrativas ni técnicas, porque son sistémicas y afectan cada vez la economía y globalización del planeta.

No todos se han dejado llevar por la euforia de Londres.

Un cable de la AFP, informa que la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, criticó este jueves a la Cumbre del G-20, lamentando que los manifestantes y los países más pobres hayan sido excluidos.

“Como Alta Comisionada para los Derechos Humanos, diría que la política financiera no debería limitarse a los bancos, sino dedicarse a los seres humanos cuyas preocupaciones deberían estar al centro de los debates. La Cumbre del G-20 debería centrarse inmediatamente en las preocupaciones de los trabajadores y los campesinos pobres.”

Numerosas manifestaciones se produjeron a la vez en Londres contra la Cumbre.

Otro cable comunica que el presidente de la Comisión de la Unión Africana, Jean Ping, declaró con relación a la Cumbre: “No estamos pidiendo a los países que metan la mano en sus bolsillos para darnos dinero, porque ellos han prometido, prometido y prometido y no han hecho nada. Es una medida que ya se había tomado el año pasado”.

Mientras en Londres se adoptaban las medidas supuestamente salvadoras, el fantasma del cambio climático se apareció el mismo día en que se aprobaba el acuerdo final del G-20, como una tragedia más grave que la crisis económica.

Un cable de la agencia AFP informaba que: “Alrededor del 80% del casquete glacial ártico podría desaparecer en una fecha tan próxima como el año 2040, en lugar de perdurar hasta el 2100 como se había estimado antes, de acuerdo a un nuevo estudio científico”.

“La superficie del Mar Ártico cubierta por el hielo al fin del verano podría no pasar en esa época de un millón de kilómetros cuadrados, contra 4,6 millones de Km2 hoy”. Dicho informe fue elaborado con los datos ofrecidos por los científicos de un estudio conjunto de la Universidad del Estado de Washington y la Administración norteamericana de la Atmósfera y los Océanos. Según el estudio, el casquete glacial en el Ártico, sufrió una reducción espectacular al final de los veranos de 2007 a 2008, cuando la superficie del hielo había alcanzado respectivamente 4,3 y 4,7 millones de Km2.

Los modelos aplicados permiten prever un Ártico prácticamente sin hielo dentro de 32 años. Según los científicos, los modelos anteriores preveían ese desenlace para el final del siglo XXI. Una enorme masa de agua en el grueso casquete polar de gran altura está acumulada allí.

Granma se hizo eco de esas noticias en su edición de hoy.

De ambos problemas: la crisis financiera internacional y el cambio climático, escribí el 1º de abril. No existe el propósito de sembrar desaliento sino de crear conciencia. Nada es peor que la ignorancia. Por maravillosos que sean los clásicos deportivos, no debemos resignarnos e ignorar los temas de obligada atención como la economía, el clima y la ciencia. Soy fanático del deporte como los demás, pero no solo de pan vive el hombre.

Fidel Castro Ruz
Abril 3 de 2009
3 y 49 p.m.

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jueves, 2 de abril de 2009

Otro gran problema del mundo actual

La crisis financiera no es el único problema; hay otro peor porque tiene que ver no con el modo de producción y distribución, sino con la propia existencia. Me refiero al cambio climático. Ambos están presentes y serán discutidos simultáneamente.

El próximo domingo 5 de abril se reanudarán en Bonn las conversaciones de la ONU sobre el cambio climático. Alrededor de 190 países intentan alcanzar un acuerdo sobre la reducción de los gases con efecto invernadero para más allá del 2012, cuando expira el Protocolo de Kyoto.

Estados Unidos nunca ratificó ese Protocolo. El nuevo Presidente, que heredó el problema de Bush, anunció el sábado la creación de un foro "sobre la energía y el clima", que reunirá en Washington los días 27 y 28 de abril a 17 importantes economías mundiales, entre ellas, Brasil, México, China y la Unión Europea.

La reunión de Bonn durará 11 días y la delegación de Estados Unidos estará presidida por Todd Stern, quien tiene previsto leer un comunicado.

Ivo de Boer, máximo responsable de la ONU sobre el clima, dijo: "espero que Stern fije las líneas maestras que guiarán a Estados Unidos."

Existen fuertes contradicciones sobre el aporte que deben hacer las economías.

Se discutirán los límites del dióxido de carbono que deben lanzar a la atmósfera los distintos países del mundo, un gas que amenaza liquidar las condiciones de vida del planeta.

Existen fuertes discrepancias entre los países industrializados y los emergentes, como China, India y Brasil; éstos expresan que desean ver primero cómo los países ricos se comprometen a reducir las emisiones de CO2.

Mientras tanto, enormes volúmenes de agua que se acumulan en las montañas de hielo de la región Antártica, se derriten aceleradamente a ojos vista, como consecuencia del nefasto gas lanzado hasta hoy, y que seguirá lanzándose durante incontables años. "¡Los científicos exageran!", claman los escépticos y sobre tan endebles esperanzas, continúan soñando.

Siguen llegando noticias sobre la crisis económica mundial a través de las agencias cablegráficas, incluyendo Xinhua y TASS. De ellas se infiere que en opinión del Banco Asiático de Desarrollo, la economía China solo crecerá un 7% en el año 2009. Parece una ironía si se toma en cuenta que de acuerdo con los análisis del Banco Mundial, la de los países desarrollados que integran la OCDE se reducirá un 3%; los de la zona euro 2,7%, la de Estados Unidos 2,4% y el comercio mundial disminuye 6,1%.

El Presidente de Rusia, Dimitri Medvédev, en artículo publicado por el The Washington Post, propone que Rusia y Estados Unidos trabajen juntos sobre la elaboración de las medidas para luchar contra la crisis financiera y examinen la necesidad de la creación de la moneda mundial de reserva.

El Presidente de China, Hu Jintao, pidió fortalecer la coordinación entre diferentes naciones sobre políticas económicas y hacer esfuerzos conjuntos en contra del proteccionismo comercial y de inversión, para ayudar a la recuperación de la economía mundial. "El sistema financiero internacional debe emprender las reformas necesarias de manera integral, equilibrada, gradual y eficaz, para evitar una crisis mundial en el futuro", añadió.

George Soros, el famoso magnate norteamericano, de origen húngaro, declaró: "China saldrá de la recesión más rápidamente que el resto del mundo". Señaló que "China tiene un sistema que es más adecuado para estas condiciones de emergencia."

Similares opiniones elogiosas se observan entre las noticias publicadas ayer:

"Desafiando las dificultades económicas en el país y en el extranjero, el mercado bursátil chino concluyó el primer trimestre de este año con un repunte de un 30 por ciento, lo que lo convierte de lejos en la Bolsa importante con mejor desempeño en lo que va del año", divulga Reuters, recogiendo opiniones de los analistas.

Mientras China, por su parte, declara que es necesario crear una nueva moneda internacional de reserva, el Presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, declara que "El dólar seguirá siendo la principal moneda de reserva... Un sistema basado en el dólar y la fortaleza del dólar serán cruciales para sacarnos de este pozo... Se necesitará más que una Cumbre del Grupo de los 20 países más industrializados y en vías de desarrollo para establecer una nueva moneda de reserva."

El Banco Mundial sostiene que la economía del mundo enfrenta un año peligroso y que podrá hundirse aún más en la recesión. Admitió que China irá creciendo, pero a un ritmo menor.

Los países más desarrollados, opina el Banco, se encuentran en una peor situación, pues sufrirán una clara contracción. Es probable, afirma, que la necesidad de financiación externa de los países en desarrollo, aumente a 1,3 millones de millones de dólares en 2009. Con la disminución del flujo de capitales, esto generaría una brecha que fluctuaría entre 270 mil y 700 mil millones de dólares.

Por ello, en su criterio, ninguno escapará de las consecuencias de la crisis económica global, sobre todo los más pobres, donde en muchos, hará trizas años de progreso. El mundo en desarrollo corre peligro de pagar un pesado tributo por la crisis originada en los países del norte.

El Director de la Organización Mundial de Comercio, Pascal Lamy, urge al G-20 a resistir el proteccionismo y evitar acciones de "baja intensidad", destinadas a proteger sus industrias de un eventual colapso.

Por su parte, la OCDE anteriormente mencionada por sus criterios con relación al descenso del PIB, al abordar el desempleo, señala que aumentará fuertemente y superará el 10%, "casi se duplicará" con relación a su nivel de 2007, en los países del G-7: Estados Unidos, Japón, Alemania, Gran Bretaña, Francia, Italia y Canadá.

El Presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, pidió "valor" a los miembros europeos que participarán en la Cumbre del G-20 para reclamar la inclusión de varios estados y territorios de Estados Unidos en la lista negra de paraísos fiscales nocivos. "Que el señor Brown le diga a Obama que ponga fin a los paraísos fiscales que se encuentran en territorio americano", declaró en una Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo.

La futura regulación del sistema financiero internacional se ha convertido en un punto de fricción entre Londres y Washington, por un lado y París por el otro.

Abunda la información y los datos que ilustran esta fricción.

Por su parte, el Presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, más diplomáticamente expresó su seguridad de que se logrará consenso, negando que las posiciones de la Unión Europea y Estados Unidos sean excluyentes. Afirma que "debemos volver a colocar la ética en el sistema", clamando por medidas contra los paraísos fiscales.

La OXFAM, una conocida Organización No Gubernamental, declara que con 8,42 millones de millones de dólares de dinero público comprometidos por los gobiernos del mundo rico para el rescate del sector bancario, podría eliminarse la pobreza mundial durante los próximos 50 años. Abunda también en argumentos a favor de los cientos de millones de pobres en el mundo que se hundirán aún más en la pobreza y a favor de las mujeres, que son las más duramente golpeadas por la crisis.

Los sindicatos, a través de sus organismos internacionales, demandan del G-20 se preste la debida atención al desempleo que acompaña a las crisis y claman para que en la Declaración de la Cumbre se refieran al trabajo digno y los derechos laborales.

Mañana comienza el Clásico entre las mayores economías del mundo, las más desarrolladas y las que están por desarrollarse. Las reglas del juego no están muy claras. Veremos qué se discute y cómo se discute. ¿Estará elaborada ya y aprobada de antemano una declaración final? Tal vez sí, tal vez no. De todas formas, será muy interesante conocer, en medio de tanta diplomacia, qué posiciones adopta cada cual. De un modo u otro, no habrá secreto posible. Todo ha cambiado.

Fidel Castro Ruz
Abril 1º de 2009
4 y 35 p.m.

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China en los cables internacionales

De la Reflexión tomada de CubaDebate publicada en nuestra prensa el lunes 30, titulada: "China, la futura gran potencia económica", la mayoría de los cables internacionales informaron solamente lo que se refería a mis críticas a las declaraciones de Biden, en Viña del Mar. Solo EFE dedicó unas líneas al final de su despacho, al tema principal del artículo. Reconocer el creciente papel de China en la economía mundial, es trago amargo para Occidente.

La gran prensa, sin embargo, sigue hablando del pujante poder económico de China. Ayer 29, la agencia de noticias DPA expresaba que "China tomó a Estados Unidos por sorpresa con su osada propuesta de reemplazar el dólar como principal divisa internacional, por una nueva ‘supermoneda’." A continuación informa que China lucha contra el poder dominante de Estados Unidos en el sistema financiero mundial, se hace eco de la opinión del Banco Central Chino, que considera la crisis y sus consecuencias en todo el mundo un reflejo de la fragilidad interna y los riesgos inherentes del sistema monetario internacional que su país desea cambiar, con la nueva moneda de reserva. Alude, a favor de su tesis, que ya el famoso economista británico John Maynard Keynes propuso en los años 40 una moneda global.

Señala en el mismo cable que "China aspira a obtener un puesto de Director en el FMI, un organismo hasta ahora dominado por Estados Unidos y que, según las previsiones del G-20, debe asumir los sistemas financieros nacionales".

"Como el más grande de los países emergentes, China exige más influencia para los Estados pobres, especialmente golpeados por la crisis."

Reitera en su argumentación el conocido hecho de que China, con un monto de 740 mil millones de dólares en bonos de la Tesorería norteamericana, es el principal acreedor de Estados Unidos.

No hay que olvidar que Alemania, sede de la oficina central de la DPA, está preocupada por el ruinoso papel que la política económica de Estados Unidos ejerce sobre Europa. Alemania es, en la actualidad, el país industrializado que exporta el más alto porcentaje de su Producto Interno Bruto. La crisis económica la afecta más que a ningún otro.

La opinión pública mundial tiene el deber y el derecho de conocer más sobre los problemas económicos de una crisis que golpea hoy a todos los pueblos del mundo.

Fidel Castro Ruz
Marzo 30 de 2009
1 y 20 p.m.

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China, la futura gran potencia económica

En estos días muchos cables hablan del potencial económico de China. Ayer 28 de marzo fue la principal agencia de noticias norteamericana la que reconoce que "China es la única economía importante que sigue creciendo con fuerza en el mundo...

"En su segundo reproche al liderazgo estadounidense en una semana —continúa el cable, no muy amable al final del párrafo—, el gobernador del banco central chino, Zhou Xiaochuan, aseguró que la rápida respuesta de China a la fase de contracción económica internacional —incluyendo un paquete de estímulo equivalente a 586.000 millones de dólares— ha demostrado la superioridad de su sistema político, autoritario y unipartidista."

La agencia AP de inmediato divulga las palabras textuales del gobernador del banco central chino:

"Los hechos son evidentes y demuestran que en comparación con otras economías importantes, el gobierno chino ha tomado medidas políticas puntuales, firmes y eficaces, demostrando la ventaja de su sistema... ", tomadas de unas declaraciones de Zhou que según afirma la agencia fueron difundidas en el sitio de internet del Banco Popular de China.

"Cuando faltan dos semanas para la cumbre del Grupo de los 20 países de economías más importantes (G20), —añade el cable— el 2 de abril en Londres, Zhou exhortó a los demás gobiernos que asistirán a que otorguen a sus ministros de Finanzas y bancos centrales toda la autoridad para que puedan ‘actuar audaz y eficazmente, sin tener que pasar a través de un proceso largo o incluso doloroso de aprobación’.

"China ha dejado en claro su aspiración: quiere un dólar estadounidense estable e in-cluso ha defendido la creación de otra moneda mundial paralela. Beijing se opone al proteccionismo —prosigue dicha agencia— y está exigiendo que se le presten más oídos sobre cómo se regulan los sistemas financieros y cómo se rescatan, mientras se abstiene de hacer cualquier promesa de nuevos planes de rescate o estímulo en su propio suelo.

En la parte final de su cable, expresa:

"... el primer ministro chino Wen Jiabao ha instado a Washington a que la unión norteamericana siga siendo ‘una nación creíble’.

"En otras palabras, Beijing quiere que Washington evite estimular la inflación con un gasto excesivo del gobierno en paquetes de salvamento y estímulo."

Por lo que puede apreciarse, la influencia de la República Popular China en la reunión de Londres será enorme desde el punto de vista económico ante la crisis mundial. Eso no había ocurrido nunca antes cuando el poder de Estados Unidos reinaba totalmente en ese campo.

Por otro lado, en nuestro hemisferio es divertido ver cómo se agitan las entrañas del imperio, lleno de problemas y contradicciones insuperables con los pueblos de América Latina, a los que pretende dominar eternamente.

Quienes lean las declaraciones del piadoso católico Joe Biden en Viña del Mar, que descarta levantar el bloqueo económico a Cuba, suspirando por una transición interna que en nuestro país sería francamente contrarrevolucionaria, se asombrarán. Sus lamentos plañideros dan lástima, especialmente cuando no existe un solo gobierno latinoamericano y caribeño que no vea en esa medida antediluviana un lastre del pasado. ¿Qué ética subsiste en la política de Estados Unidos? ¿Cuánto queda de cristiano en el pensamiento político del Vicepresidente Biden?

Fidel Castro Ruz
Marzo 29 de 2009
3 y 43 p.m.

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sábado, 29 de noviembre de 2008

El G-20, El G-21 y El G-192

Como si no existiesen suficientes causas para enloquecer, la proliferación de siglas con motivo de la crisis se multiplica de tal modo, que nadie acaba de entenderlas. La primera fue la del G-20, grupo selecto que en Washington pretendió representar a todos; la segunda, el grupo también selecto de APEC que se reunió en Lima; ahí estaban presentes el país más rico, Estados Unidos, en el número uno, con un PIB per cápita de 45 mil dólares por año, y el que ocupa alrededor del número 100, la República Popular China, con 2 483, el mayor inversor en Bonos del Tesoro de aquel país.

El G-192 es como el presidente Leonel Fernández, de la República Dominicana, que no está en ninguno de los dos, denomina a tal grupo, aludiendo a la cifra de miembros de las Naciones Unidas en una conferencia económica con la participación de Joseph Stiglitz, Premio Nóbel de esa ciencia.

George Soros, gran magnate de origen húngaro y ciudadano norteamericano inmensamente rico, escuchaba entre otras importantes personalidades.

Es tarea de ajedrecistas desentrañar los argumentos de tan diversos intereses nacionales y empresariales de los grupos G-20 y G-21.

Lo real es que, si un país del Tercer Mundo suscribe a la vez acuerdos de libre comercio con ocho o diez países desarrollados o emergentes, entre los cuales algunos se caracterizan por ser productores tradicionales de mercancías abundantes y atractivas a bajo costo o productos industriales sofisticados, como Estados Unidos, Canadá, Japón, Corea del Sur, etcétera, la naciente industria de un país en desarrollo tendrá que competir con los sofisticados productos que salen de la industria de los más desarrollados o de las manos laboriosas de sus poderosos socios, uno de los cuales maneja a su antojo las finanzas mundiales. Les correspondería sólo el papel de productores de materias primas baratas requeridas de grandes inversiones que serán en todo caso propiedad extranjera con plenas garantías contra veleidades nacionalizadoras. No les quedaría más que las manos extendidas esperando el piadoso apoyo al desarrollo, y una eterna deuda a pagar con el sudor de sus hijos. ¿No es acaso lo mismo que ha ocurrido hasta hoy?

Por ello no vacilo en solidarizarme con la posición de Chávez, cuando afirma que no está de acuerdo con la receta de Lima. Sobran razones. Observemos el desarrollo de los acontecimientos, exigiendo derechos sin ponernos de rodillas.


Fidel Castro Ruz

Noviembre 23 de 2008

7 y 30 p.m.

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domingo, 26 de octubre de 2008

La iglesia ortodoxa Rusa

Es una fuerza espiritual. En los momentos críticos de la historia de Rusia jugó un papel importante. Cuando se inició la Gran Guerra Patria, tras el traicionero ataque nazi, Stalin acudió a ella en apoyo de los obreros y campesinos que la Revolución de Octubre hizo dueños de las fábricas y la tierra.

Cuando la URSS se desintegró, el imperialismo no tuvo en esa iglesia un aliado. Por ello, cuando en el 2004 Su Eminencia Vladímir Mijáilovich Gundiaev, Kirill Metropolita de Smolensk y Kaliningrado, visitó nuestro país, le propuse construir en la capital de Cuba una Catedral de la Iglesia Ortodoxa Rusa como un monumento a la amistad cubano-rusa. El Historiador de la Ciudad, Eusebio Leal, asumiría la responsabilidad del cumplimiento de la tarea. En ella se colocó tierra del lugar en que reposan los restos de los soldados soviéticos que murieron en nuestro país durante las decenas de años que prestaron aquí sus servicios. Por ello, cuando se inauguró el pasado domingo la Catedral, sentí deseos de sostener un intercambio con la estimada personalidad de la Iglesia Ortodoxa Rusa que nos visitaba.

Mañana jueves estará en Venezuela dialogando con el Presidente Chávez. Ambos se inspiran en los mismos principios éticos, emanados de las prédicas de Cristo según los Evangelios, una creencia religiosa que los dos comparten. Después visitará Ecuador para conversar con Correa, un dirigente político que se formó en la Teología de la Liberación.

Su Eminencia no es enemigo del socialismo ni condena al fuego eterno a los que partimos del marxismo-leninismo para luchar por un mundo justo. Cuando habla en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU u otras instituciones, es escuchado con gran respeto. En su inmenso país habla con frecuencia por televisión los sábados durante 15 minutos y es seguido con interés por decenas de millones de personas.

Nuestra capital se enriquece con un Templo digno de la prestigiosa Iglesia Ortodoxa Rusa, que es prueba irrecusable del respeto de nuestra revolución por uno de los principios fundamentales de los derechos humanos, en consonancia con una revolución socialista profunda y radical.

No hay razón alguna para hacer la menor concesión al imperialismo yanqui. Tengo la impresión de que Su Eminencia piensa así. No es antimusulmán, respeta esa religión. Dentro de su concepción ecuménica, cree que la Iglesia Católica puede resolver sus problemas con países como China y con Viet Nam.

Fue muy agradable y edificante intercambiar con él.

Fidel Castro Ruz
Octubre 21 de 2008
7 y 40 p.m.


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martes, 1 de abril de 2008

La victoria china (Parte II)

Al estallar la Primera Guerra Mundial en 1914, China se une a los aliados. Para compensarla, le ofrecen que las concesiones alemanas en la provincia de Shandong, le serían devueltas al finalizar la contienda. Tras el Tratado de Versalles, impuesto por el presidente de Estados Unidos Woodrow Wilson a los amigos y a los enemigos, las colonias alemanas son transferidas a Japón, un aliado más poderoso que China.

Esta acción causó la protesta de miles de estudiantes que se congregaron en la Plaza Tiananmen el 4 de mayo de 1919. Allí se inició el primer movimiento nacionalista que triunfó en China. Se denominó “4 de Mayo”. La pequeña burguesía y la burguesía nacional lo compartían con los obreros y los campesinos.

La corriente nacionalista había surgido a fines del siglo XIX y principios del XX, y se consolidó con la fundación del Kuomintang, es decir, Partido Nacional del Pueblo, encabezado por el doctor Sun Yat-sen, intelectual y revolucionario progresista que estaba muy influido por la Revolución Socialista de Octubre, con la cual reforzó sus relaciones.

El Partido Comunista de China se funda en un congreso que tuvo lugar entre el 23 de julio y 5 de agosto de 1921. Lenin envió representantes de la Internacional a ese congreso.

El movimiento comunista se dedicó a reunificar China. Entre los fundadores se encontraba el joven Mao Zedong. En los años 1923 y 1924 se conforma el Frente Único Antiimperialista entre el PCCh y el Kuomintang.

En marzo de 1925 muere Sun Yat-sen y Chiang Kai-shek toma el mando, dedicándose a controlar bajo su rígida jefatura el sur de China, en particular la zona de Shanghai.

Chiang no simpatizaba con la doctrina comunista, y en 1927 inició un proceso represivo en gran escala contra los comunistas en las unidades del Ejército Nacional Revolucionario, sindicatos y otras áreas sociales del país, especialmente en Shanghai. También reprimió fuertemente a la izquierda dentro del Kuomintang.

Después de 5 meses de ocupación militar de Manchuria, Japón estableció en 1932 el estado del Manchukuo, lo que constituía una gran amenaza para China. Chiang Kai-shek lanzó cinco campañas de cerco y aniquilamiento contra los comunistas, que se hicieron fuertes en las bases constituidas al sur del país.

Con los que lograron escapar de la traición de Chiang Kai-shek en 1927, Mao Zedong dirigió en el área montañosa de las provincias de Jiangsu y Fujian el establecimiento, en un amplio territorio, del centro de resistencia armada con un fuerte núcleo de comunistas consecuentes y bien organizados, que se calificó de República Soviética de China.

Enfrentados a las fuerzas nacionalistas muy superiores de Chiang Kai-shek, alrededor de 100 mil combatientes chinos, bajo la dirección de Mao, inician en 1934 la Gran Marcha hacia el noroeste, bordeando el centro, un recorrido de más de 6 mil kilómetros, luchando constantemente a lo largo de la ruta durante más de un año, lo que constituyó una hazaña sin precedentes y convirtió a Mao en el líder indiscutible del Partido y de la Revolución en China. La aplicación de las ideas de Marx y Lenin a las circunstancias políticas, económicas, naturales, geográficas, sociales y culturales de China, lo consagraron como genial estratega político y militar de la liberación de un país cuyo peso en el mundo actual no puede ser subestimado.

La segunda guerra chino-japonesa se inicia el 7 de julio de 1937. Los japoneses provocaron deliberadamente el incidente que desató la contienda. Un soldado nipón desaparece cuando su ejército realizaba una parada militar en el puente Marco Polo, sobre un río situado a unos 16 kilómetros del oeste de Beijing. Culpan al ejército chino, situado al otro lado del río, de haber secuestrado al soldado, y se provoca un combate de varias horas. Este aparece de nuevo, casi de inmediato. Era falsa la denuncia, pero el comandante japonés ya había ordenado atacar. Tokio exige condiciones inaceptables para China, presentadas con la habitual arrogancia, y ordena el envío de tres divisiones equipadas con sus mejores armas. En pocas semanas, el Ejército japonés controló el pasillo este- oeste desde el Golfo de Chihli —hoy Bo Hai— hasta Beijing.

De Beijing se dirige hasta Nanjing, sede del gobierno de Chiang Kai-shek. Llevaron a cabo una de las campañas terroristas más horrendas de las guerras modernas. La ciudad fue arrasada, igual que otras similares; decenas de miles de mujeres fueron violadas y cientos de miles de personas asesinadas brutalmente.

El Partido Comunista de China había priorizado la lucha por la unidad nacional frente al plan japonés, cuyo objetivo era apoderarse del enorme país con sus recursos naturales y someter a más de 500 millones de chinos a despiadada servidumbre. Japón buscaba espacio vital. Su conducta fue una mezcla de capitalismo con racismo: era la versión japonesa del fascismo.

El Frente Unido Antijaponés estaba ya vigente ese propio año 1937. Los nacionalistas estaban también conscientes del peligro. Japón ocupó la mayoría de las ciudades costeras. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, las bajas chinas sumarían millones.

Durante la épica contienda, los comunistas intensificaron su lucha contra los invasores, ocasionándoles sensibles daños.

Estados Unidos prestó ayuda a los comunistas y a los nacionalistas. Como veía que su entrada en la guerra era inminente, solicitó al gobierno chino autorización para enviar una escuadrilla de voluntarios. Se creó así la unidad aérea de los Tigres Voladores. Roosevelt envió al capitán Lee Chenault, que estaba retirado y en el desempeño de su tarea este expresaba su admiración por la disciplina, las tácticas y la eficacia de los combatientes comunistas.

Después del ataque a Pearl Harbor, en diciembre de 1941, Estados Unidos entró en la guerra. Sin embargo, en ningún momento Japón pudo mover sus tropas élites de China, que al final de la contienda sumaban un millón de soldados.

Chiang Kai-shek, convertido por la administración Truman —que en un acto de terror usó las armas nucleares sobre la población civil de Japón— en el hombre fuerte de Estados Unidos, reanuda la guerra civil anticomunista, pero sus desmoralizadas tropas no podían resistir la ola incontenible del Ejército Popular Chino.

Cuando terminó esa guerra, en octubre de 1949, los del Kuomintang, apoyados por Estados Unidos, escaparon hacia Taiwán, donde establecieron un gobierno anticomunista con pleno respaldo yanqui. Chiang Kai-shek utilizó la Flota de Estados Unidos en su viaje hacia Taiwán.

¿Es acaso China un oscuro rincón del mundo?

Antes de que se edificara Troya y circularan por las ciudades-estado de Grecia la Ilíada y la Odisea, creaciones sin duda maravillosas de la inteligencia humana, ya en las amplias márgenes del Río Amarillo se desarrollaba una civilización que abarcaba millones de personas.

La cultura china tiene sus raíces en la dinastía Zhou, 2 000 años antes de Cristo. Su escritura peculiar se basa en varios miles de signos gráficos, que representan por lo general palabras o morfemas del idioma, término de la lingüística moderna poco conocido por el público no familiarizado con el tema. Todos estamos lejos de comprender la misteriosa magia de esa lengua, cuyo aprendizaje desarrolla la inteligencia natural de los niños chinos.

Muchos productos que surgieron de China, como la pólvora, la brújula y otros, eran desconocidos por completo en el Viejo Continente. Si los vientos soplaran en sentido inverso de la ruta seguida por Colón, tal vez los chinos habrían descubierto a Europa.

Desde el año 2000, en Taiwán estaba gobernando un partido cuya política neoliberal y proimperialista era peor todavía que la tradicional del Kuomintang, partidario decidido de quebrar el principio de una sola China, históricamente proclamado por el Partido Comunista de China. Este espinoso asunto podía desatar una guerra de imprevisibles consecuencias, como moderna espada de Damocles sobre las cabezas de más de 1 300 millones de chinos.

La elección el pasado 23 de marzo del candidato del antiguo partido que fue la base política de Chiang Kai-shek constituyó sin duda, en los hechos, una victoria política y moral de China. Aleja del poder en Taiwán a un partido que, habiendo gobernado durante casi ocho años, estaba a punto de dar nuevos y funestos pasos.

Según informan las agencias, fue aplastante su derrota, al obtener solo 4,4 millones de votos de los 17,3 millones de electores con derecho a votar.

El nuevo Presidente tomará posesión el 20 de mayo. “Firmaremos un Tratado de Paz con China”, declaró.

Los cables informan que “Ma Ying-jeou es partidario de la creación de un Mercado Común con China, principal socio comercial de la isla.”

La República Popular China se muestra digna y cautelosa sobre el espinoso asunto. El portavoz de la Oficina de Taiwán en el Consejo Estatal de Pekín declaró que la victoria de Ma Ying-jeou prueba que “la independencia no es popular entre los taiwaneses”.

En este lacónico mensaje se dice mucho.

En obras elaboradas por prestigiosos investigadores de Estados Unidos, se divulgó lo ocurrido en el territorio chino del Tíbet.

El libro La guerra secreta de la CIA en el Tíbet, de Kenneth Conboy —University Press, de Kansas—, se describe la sucia entraña de la conspiración. William Leary lo define como “un estudio excelente e impresionante sobre una de las operaciones secretas de la CIA más importantes durante la guerra fría”.

En el curso de dos siglos, ni un solo país en el mundo había reconocido el Tíbet como nación independiente. Lo consideraban parte integrante de China. En 1950 India lo conceptuaba de esa forma, después del triunfo de la revolución comunista. Inglaterra adoptó la misma conducta. Estados Unidos hasta la Segunda Guerra Mundial lo consideraba parte de China, e incluso presionaba a Inglaterra en ese sentido. Tras la guerra, en cambio, lo vieron como un baluarte religioso contra el comunismo.

Cuando la República Popular China aplicó la reforma agraria en los territorios tibetanos, su élite social no aceptó que sus propiedades e intereses fuesen afectados. Esto condujo a un levantamiento armado en 1959. La rebelión armada en el Tíbet —a diferencia de la de Guatemala, Cuba y otros países, donde actuaron con apremio— fue preparada durante años por los servicios secretos de Estados Unidos, según consta en las investigaciones mencionadas anteriormente.

Otro libro —que es apologético en este caso de la CIA—, Los guerreros de Buda, cuyo autor es Mikel Dunshun, cuenta cómo la institución llevó a cientos de tibetanos a Estados Unidos, condujo la rebelión, la equipó, envió paracaídas con armamentos, los formó en la utilización de los mismos, a la vez que se movían a caballo, como lo hacían los guerrilleros árabes. El prólogo de la obra fue redactado por el Dalai-Lama, quien expresa: “Aunque tenga el profundo sentimiento de que la lucha de los tibetanos sólo podrá triunfar por un enfoque a largo plazo utilizando medios pacíficos, siempre he admirado a estos combatientes de la libertad por su valor y su determinación inquebrantables.”

El Dalai-Lama, condecorado con la Medalla de Oro del Congreso de Estados Unidos, alabó a George W. Bush por sus esfuerzos en favor de la libertad, la democracia y los derechos humanos.

La guerra en Afganistán fue calificada por el Dalai-Lama como “una liberación”, la guerra de Corea como “semiliberación” y la de Viet Nam como “un fracaso”.

Hice apretada síntesis de datos tomados por Internet, del sitio Rebelión especialmente. No incluí, por razones de espacio y tiempo, las páginas de cada libro donde aparecen con precisión las palabras textuales utilizadas.

Hay personas que padecen de chino-fobia, un hábito bastante generalizado en muchos occidentales, acostumbrados, por educación y cultura diferentes, a mirar con desprecio lo que viene de China.

Era yo niño prácticamente, cuando ya se hablaba del “peligro amarillo”. La revolución china parecía entonces un imposible; las causas verdaderas del espíritu antichino eran en el fondo racistas.

¿Por qué tanto se empeña el imperialismo en someter a China, de forma directa o indirecta, a un desgaste internacional?

Antaño, es decir, hace 50 años, para negarle las prerrogativas heroicamente ganadas como miembro pleno del Consejo de Seguridad; después, con motivo de los errores que condujeron a las protestas de Tiananmen, donde se endiosaba a la Estatua de la Libertad, símbolo de un imperio que es hoy la negación de todas las libertades.

La legislación de la República Popular China se esmeró en la proclamación y aplicación del respeto al derecho y a la cultura de 55 minorías étnicas.

La República Popular China, a la vez, es sumamente sensible a todo lo que se relaciona con la integridad de su territorio.

La campaña orquestada contra China es como un toque de clarín llamando a degüello para deslucir el merecido éxito del país y su pueblo como anfitriones de los próximos Juegos Olímpicos.

El Gobierno de Cuba emitió una declaración categórica de apoyo a China respecto a la campaña contra ella vinculada al Tíbet. Fue correcta esa posición. China respeta el derecho de los ciudadanos a creer o no creer. Hay, en ese país, grupos de creyentes musulmanes, cristianos católicos y no católicos y de otras creencias, y decenas de minorías étnicas, cuyos derechos están garantizados en su Constitución.

En nuestro Partido Comunista, la religión no es obstáculo para ser militante.

Respeto el derecho a creer del Dalai-Lama, pero no estoy obligado a creer en el Dalai-Lama.

Tengo muchas razones para creer en la victoria china.

Fidel Castro Ruz

Marzo 31 de 2008

5 y 15 p.m.


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lunes, 31 de marzo de 2008

La victoria china (parte I)

Sin algunos conocimientos históricos elementales no se comprendería el tema que abordo.

En Europa habían oído hablar de China. Marco Polo, en el otoño de 1298, contó cosas maravillosas del singular país al que llamó Catay. Colón, navegante inteligente y audaz, estaba informado de los conocimientos que poseían los griegos sobre la redondez de la Tierra. Sus propias observaciones lo hacían coincidir con aquellas teorías. Ideó el plan de llegar al Lejano Oriente navegando hacia el oeste desde Europa. Calculó con excesivo optimismo la distancia, varias veces mayor. Sin imaginarlo, se le atraviesa en su ruta, entre el Océano Atlántico y el Pacífico, este continente. Magallanes realizaría el viaje concebido por él, aunque murió antes de llegar a Europa. Con el valor de las especias recogidas se pudo pagar la expedición iniciada con varias embarcaciones, de las cuales sólo una regresó, como preámbulo de futuras colosales ganancias.

Desde entonces, el mundo comenzó a cambiar con pasos acelerados. Viejas formas de explotación volvieron a repetirse, desde la esclavitud hasta la servidumbre feudal; antiguas y nuevas creencias religiosas se extendieron por el planeta.

De esa fusión de culturas y hechos, acompañada por los avances de la técnica y los descubrimientos de la ciencia, nació el mundo actual, que no podría comprenderse sin un mínimo de antecedentes reales.

El comercio internacional, con sus ventajas y sus inconvenientes, se imponía por las potencias coloniales, como España, Inglaterra y otras naciones europeas. Estas, especialmente Inglaterra, pronto comenzaron a dominar el suroeste, sur y sureste de Asia, así como Indonesia, Australia y Nueva Zelandia, extendiendo su dominio por la fuerza en todas partes. A los colonizadores les faltaba someter al gigantesco país chino, de milenaria cultura y fabulosos recursos naturales y humanos.

El comercio directo entre Europa y China se inició en el Siglo XVI, después que los portugueses establecieron el enclave comercial de Goa en India y el de Macao al sur de China.

El dominio español de Filipinas facilitó el intercambio acelerado con el gran país asiático. La dinastía Qin, que gobernaba China, intentó limitar todo lo posible este tipo de operación comercial no favorable con el exterior. Lo permitieron solo por el puerto de Cantón, ahora Guangzhou. Gran Bretaña y España tenían grandes déficits por la baja demanda del enorme país asiático, relacionados con mercancías inglesas producidas en la metrópoli, o productos españoles procedentes del Nuevo Mundo no esenciales para China. Ambas habían comenzado a venderle opio.

El comercio del opio en gran escala era dominado inicialmente por los holandeses desde Jakarta, Indonesia. Los ingleses observaron las ganancias que se aproximaban al 400 por ciento. Sus exportaciones de opio, que en 1730 fueron de 15 toneladas, se elevaron a 75 en 1773, embarcado en cajas de 70 kilogramos cada una; con él compraban porcelana, seda, condimentos y té chino. El opio y no el oro era la moneda de Europa para adquirir las mercancías chinas.

En la primavera de 1830, ante el de-senfrenado abuso del comercio de opio en China, el emperador Daoguang ordenó a Lin Hse Tsu, funcionario imperial, combatir la plaga, y este ordenó la destrucción de 20 mil cajas de opio. Lin Hse Tsu envió carta a la Reina Victoria pidiéndole respeto a las normas internacionales y que no permitiera el comercio con drogas tóxicas.

Las Guerras del Opio fueron la respuesta inglesa. La primera de ellas duró tres años, de 1839 a 1842. La segunda, a la que se sumó Francia, cuatro años, de 1856 a 1860. También se les conoce como las Guerras Anglo-chinas.

El Reino Unido obligó a China a firmar tratados desiguales, por medio de los cuales se comprometía a abrir varios puertos al comercio exterior y a entregarle Hong Kong. Varios países, siguiendo el ejemplo inglés, impusieron términos desiguales de intercambio.

Semejante humillación contribuyó a la rebelión Taiping de 1850 a 1864, la rebelión Bóxer de 1899 a 1901 y, por último, a la caída de la dinastía Qin en 1911, que por diversas causas -entre ellas la debilidad frente a las potencias extranjeras- se había vuelto sumamente impopular en China.

¿Qué ocurrió con Japón?

Este país, de antigua cultura y muy laborioso, como otros de la región, se resistía a la "civilización occidental" y durante más de 200 años -entre otras causas por su caos en la administración interna- se había mantenido herméticamente cerrado al comercio exterior.

En el año 1854, después de un viaje exploratorio anterior con cuatro cañoneras, una fuerza naval de Estados Unidos al mando del Comodoro Matthew Perry, amenazando con bombardear a la población japonesa -indefensa frente a la moderna tecnología de aquellos buques-, obligó a los shogunes a firmar, en nombre del Emperador, el Tratado de Kanagawa, el 31 de marzo de 1854. Así se inició en Japón el injerto con el comercio capitalista y la tecnología occidentales. Desconocían entonces los europeos la capacidad de los japoneses para de-senvolverse en aquel campo.

Tras los yanquis, llegaron los representantes del imperio ruso desde el Extremo Oriente, temiendo que Estados Unidos, a quienes vendieron después Alaska el 18 de octubre de 1867, se les adelantaran en el intercambio comercial con Japón. Gran Bretaña y las demás naciones colonizadoras europeas arribaron rápido a ese país con los mismos fines.

Durante la intervención de Estados Unidos en el año 1862, Perry ocupó varias partes de México. El país perdió al final de la guerra más del 50 por ciento de su territorio, precisamente las áreas donde se acumulaban las mayores reservas de petróleo y gas, aunque entonces el oro y el territorio donde expandirse, y no el combustible, eran el objetivo principal de los conquistadores.

La primera guerra chino-japonesa fue declarada oficialmente el 1º de agosto de 1894. Japón entonces deseaba apoderarse de Corea, un Estado tributario y subordinado a China. Con armamento y técnica más desarrollados, derrotó a las fuerzas chinas en varias batallas próximas a las ciudades de Seúl y Pyongyang. Posteriores victorias militares le abrieron el camino hacia territorio chino.

En el mes de noviembre de ese año, tomaron Port Arthur, actual Lüshun. En la desembocadura del río Yalu y en la base naval de Weihaiwei, sorprendida por un ataque terrestre desde la península de Liaodong, la artillería pesada japonesa destruyó la flota del país agredido.

La dinastía tuvo que pedir la paz. El Tratado de Shimonoseki, que puso fin a la guerra, fue firmado en abril de 1895. Se obligaba a China a ceder Taiwán, la península de Liaodong y el archipiélago de las Islas Pescadores a Japón "a perpetuidad"; pagar además una indemnización de guerra de 200 millones de taeles de plata y abrir cuatro puertos al exterior. Rusia, Francia y Alemania, defendiendo sus propios intereses, obligaron a Japón a devolver la Península de Liaodong, pagando en cambio otros 30 millones de taeles de plata.

Antes de mencionar la segunda guerra chino japonesa, debo incluir otro episodio bélico de doble trascendencia histórica que tuvo lugar entre 1904 y 1905 y no puede omitirse.

Después de su inserción en la civilización armada y las guerras por el reparto del mundo impuestas por Occidente, Japón, que ya había librado la primera guerra contra China antes señalada, desarrolló su poderío naval lo suficiente como para asestar tan duro golpe al imperio ruso, que estuvo a punto de provocar prematuramente la revolución programada por Lenin al crear en Minsk, diez años antes, el Partido que posteriormente desataría la Revolución de Octubre.

El 10 de agosto de 1904, sin previo aviso, Japón atacó y destruyó en Shandong la Flota Rusa del Pacífico. El zar Nicolás II de Rusia, exaltado por el ataque, ordenó movilizar y zarpar, rumbo al Extremo Oriente, la Flota del Báltico. Convoyes de buques carboneros fueron contratados para llevar a tiempo los cargamentos que necesitaba la Flota mientras navegaba hacia su lejano destino. Una de las operaciones de traspaso de carbón se tuvo que realizar en alta mar por presiones diplomáticas.

Los rusos, al entrar en el sur de China, se dirigieron al puerto de Vladivostok, único disponible para las operaciones de la Flota. Para llegar a ese punto había tres rutas: la de Tsushima, su mejor variante; las otras dos requerían navegar al este de Japón, e incrementaban los riesgos y el enorme desgaste de sus naves y tripulantes. Lo mismo pensó el almirante japonés: para esa variante preparó su plan y situó sus barcos de modo que la Flota japonesa, al dar la vuelta en "U", todas sus naves, en su mayoría cruceros, pasarían a distancia aproximada de 6 mil metros de los buques adversarios, con gran número de acorazados, que estarían al alcance de los cruceros japoneses, dotados de personal rigurosamente entrenado en el empleo de sus cañones. Como consecuencia de la larga ruta, los acorazados rusos navegaban a sólo 8 nudos frente a los 16 de las naves japonesas.

La acción militar se conoce con el nombre de Batalla de Tsushima. Tuvo lugar los días 27 y 28 de mayo de 1905.

Participaron, por el imperio ruso, 11 acorazados y 8 cruceros.

Jefe de la Flota: Almirante Zinovy Rozhdestvensky.

Bajas: 4 380 muertos, 5 917 heridos, 21 barcos hundidos, 7 capturados y 6 inutilizados.

El jefe de la Flota Rusa fue herido por un fragmento de proyectil que le golpeó el cráneo.

Por el imperio japonés participaron: 4 acorazados y 27 cruceros.

Jefe de la Flota: Almirante Heichachiro Togo.

Bajas: 117 muertos, 583 heridos y 3 torpederos hundidos.

La Flota del Báltico fue destruida. Napoleón la habría calificado de Austerlitz en el mar. Cualquiera puede imaginarse cuán profunda herida causó el dramático hecho en el tradicional orgullo y patriotismo rusos.

Después de la batalla, Japón pasó a ser una temida potencia naval, rivalizando con Gran Bretaña y Alemania y compitiendo con Estados Unidos.

Japón reivindicó el concepto del acorazado como arma principal en los años venideros. Se enfrascaron en la tarea de potenciar la Armada Imperial japonesa. Solicitaron y pagaron a un astillero británico la construcción de un crucero especial, con la intención de reproducirlos después en astilleros japoneses. Más tarde fabricaron acorazados que superaban a sus contemporáneos en blindaje y poder.

No había sobre la Tierra ninguna otra nación que igualase a la ingeniería naval japonesa de los años 1930 en diseño de buques de guerra.

Eso explica la acción temeraria con que un día atacaron a su maestro y rival, Estados Unidos, que a través del Comodoro Perry los inició en el camino de la guerra.

Proseguiré mañana

Fidel Castro Ruz

30 de marzo de 2008

7 y 35 p.m.


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