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viernes, 8 de mayo de 2009

El único expresidente norteamericano que conocí

Carter ha sido el único expresidente de Estados Unidos que tuve el honor de conocer, excepto Nixon, que no lo había sido todavía.

Yo había visitado Washington para participar en una conferencia de prensa que significaba un duro reto para mí por las preguntas que los expertos reporteros harían. El Presidente le recomendó a Nixon que me invitara a conversar en su oficina. Fue engañoso e hipócrita. De su oficina salió con la idea de recomendar la destrucción de la Revolución en Cuba.

Aconsejado por él, Eisenhower fue el autor de los primeros planes para eliminarme físicamente, de la campaña de terror contra Cuba y la invasión mercenaria de Girón.

En 1959 comenzó la pérfida historia que 18 años después el presidente Carter trató de rectificar.

Lo conocí, o más bien lo adiviné como un hombre de ética religiosa, a partir de una larga entrevista en la que le plantearon difíciles temas, que abordó con sinceridad y modestia. Existían en ese tiempo fuertes tensiones entre Panamá y Estados Unidos. Omar Torrijos, líder de ese país, era un militar honesto, nacionalista y patriótico. Pudo ser persuadido por Cuba de no adoptar posiciones extremas en su lucha por la devolución del territorio del Canal que, como un cuchillo afilado, dividía en dos a su patria. Tal vez por eso pudo evitarse un baño de sangre a la pequeña nación, que sería después presentada al pueblo de Estados Unidos y al mundo como agresora.

Más tarde, y sin hablar con nadie en Estados Unidos, pude vaticinarle que tal vez Carter fuera el único Presidente de ese país con el que podía alcanzarse un acuerdo honorable, sin derramar una gota de sangre.

No transcurrió mucho tiempo antes de que Washington suscribiera el acuerdo entre Estados Unidos y Panamá, en presencia de los demás Jefes de Estado, excluida por supuesto Cuba.

Menciono el hecho porque el propio Omar, en visita que realizó a nuestro país, narró los esfuerzos que Cuba realizó en ese sentido.

Como Presidente de Estados Unidos, acordó con Cuba la creación de una Oficina de Intereses en La Habana y otra en Washington. Ahorramos con ello gran número de trámites diplomáticos y papeles que enloquecían a la austera y meticulosa diplomacia suiza. Mantener el colosal edificio en la antigua embajada de Estados Unidos en La Habana era ya de por sí una proeza por parte de Suiza.

Algo más: Carter discutió con Cuba cuestiones importantes como los límites de las aguas territoriales y los derechos de cada cual, el uso de los recursos energéticos comprendidos en las aguas jurisdiccionales de México, Cuba y Estados Unidos, así como los recursos pesqueros y otros puntos de ineludible atención. No todos los acuerdos favorecían a Cuba. Nuestra flota pesquera, ya creada, laboraba en las aguas internacionales y pescaba, como estaba establecido, a 12 millas de las costas de Canadá, Estados Unidos y México. Sin embargo, por solidaridad, Cuba apoyaba a Chile, Perú y demás países de América Latina en su derecho a explotar los recursos pesqueros de sus respectivas plataformas. El resultado final fue que nuestros modernos y costosos pesqueros dejaran finalmente de laborar en esas aguas, cuando tal batalla se ganó finalmente. Eran tales los requisitos establecidos por las autoridades de Estados Unidos en las ricas plataformas donde pescaban nuestros barcos en las proximidades de las costas de ese país, y otras limitaciones a la luz del nuevo derecho, que los mismos se hicieron incosteables.

Cuando Carter ascendió a la presidencia de su país habían transcurrido muchos años de agresiones, terrorismo y bloqueo contra el pueblo de Cuba. Nuestra solidaridad con los pueblos de África y otras muchas naciones pobres y subdesarrolladas del mundo no podrían ser objeto de negociaciones con el gobierno de Estados Unidos. Ni nos marcharíamos de Angola, ni suspenderíamos la ayuda ya comprometida con los países de África. Carter nunca llegó a solicitarlo, pero es evidente que muchos en Estados Unidos pensaban de esa forma.

Por defender nuestra soberanía no solo se desataron profundas contradicciones con Estados Unidos, sino también con la URSS, que era nuestro aliado, cuando a raíz de la Crisis de Octubre, sin consultar con nuestro país, ésta negoció con aquel un acuerdo de mutua conveniencia en que el bloqueo, las acciones terroristas y la Base de Guantánamo permanecieron intactos a cambio de concesiones estratégicas por parte de las dos superpotencias. No buscamos ventajas unilaterales. Los revolucionarios que así actúan no sobreviven a sus errores.

El acatamiento a las normas internacionales no habría constituido nunca un obstáculo para Cuba y, como hemos dicho muchas veces, la paz es también un objetivo ineludible de la Revolución Cubana. Existen muchas formas de cooperación entre los pueblos con diferentes concepciones políticas.

Una prueba de ello es la lucha contra el narcotráfico, el crimen organizado y el tráfico humano, que puede hacerse extensiva a muchas formas de cooperación en la lucha contra las epidemias, las catástrofes naturales y otros problemas.

La Revolución jamás utilizó el terrorismo contra Estados Unidos.

Ese país inventó el secuestro de aviones para golpear a Cuba. Esa acción, en una sociedad con tantos conflictos sociales, se volvió una epidemia. ¿Cómo habrían podido resolverlo sin la cooperación de Cuba? Habíamos adoptado severas leyes para sancionar a los responsables, pero fue inútil. Tomamos finalmente la decisión de devolverlos en las propias naves secuestradas después de advertirlo previamente.

De ese modo, el primer avión que devolvimos fue el último secuestrado en Estados Unidos, y coincidió precisamente con los años de Carter. Sobre eso hablé con más amplitud. No afirmo nada nuevo.

Después de Carter, Reagan llevó la guerra sucia a Nicaragua, utilizó las drogas para burlar con sus ingresos las leyes del Congreso y suministrar armas a la contrarrevolución, minó los puertos; su política costó miles de vidas sandinistas, además de los mutilados y los heridos.

Bush padre llevó a cabo la horrible matanza de El Chorrillo para castigar a Panamá y borrar las huellas del gesto de Carter.

Cuando éste visitó Cuba, del 12 al 17 de mayo del 2002, sabía que aquí sería bien recibido; asistí a su conferencia en la Universidad de La Habana; lo invité a un importante partido de pelota -el deporte nacional de Cuba-, un juego entre las selecciones Occidentales y Orientales en el Estadio Latinoamericano. Estuvimos los dos en el lanzamiento de la primera bola a la que fue invitado, sin escolta alguna, rodeados de un público en las gradas de más de 50 mil personas, blancos perfectos para cualquier tirador contratado por la CIA. Ya Bush hijo gobernaba en Estados Unidos. Deseaba sólo mostrarle a Carter cuáles eran las relaciones de los dirigentes del país con el pueblo. Aceptó con dignidad la invitación que le hice cuando llegamos al estadio, de que persuadiera al jefe de su seguridad para que lo dejara solo, y así lo hizo.

Lo que conozco de la silvicultura en Estados Unidos, me lo explicó Carter en la cena que le ofrecimos el último día: cómo se siembran, de qué variedades, cuántos años tardan en crecer, la producción por hectáreas etc, etc, etc.

Observé su fe en el sistema capitalista donde creció y se educó, la cual respeto.

Cuando gobernó, los tiempos eran difíciles. Le correspondió cargar con los efectos de una crisis económica, pero fue austero, no endeudó a las futuras generaciones. El sucesor suyo, Ronald Reagan, pudo derrochar con las dos manos los ahorros que Carter hizo. Era actor de cine y manejaba bien el teleprompter, pero nunca se preguntó de dónde salía el dinero.

El expresidente Jimmy Carter declaró ayer al diario Folha de São Paulo: "'A mí me gustaría que (el embargo) se acabara hoy mismo. No hay razón para que el pueblo cubano siga sufriendo', sostuvo el expresidente quien hoy dirige una organización de derechos humanos y esta semana visitó Brasil para entrevistarse con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

"Según Carter, las iniciativas adoptadas hasta ahora por Obama para flexibilizar las restricciones dictadas contra la isla fueron menos osadas que lo que sería deseable.

"'Creo que las iniciativas de Obama no fueron tan buenas como las de las dos Cámaras del Congreso norteamericano, que hoy está un paso adelante del presidente en lo que a Cuba se refiere.

"'El próximo paso debería ser la remoción inmediata de todas las restricciones de viaje a la isla, no sólo para ciudadanos cubano-estadounidenses. Fue lo que hice yo cuando era presidente, hace 30 años. El fin del embargo vendrá enseguida', dijo el expresidente."

Carter expresó finalmente que de los dirigentes cubanos dependían también los resultados. Es cierto, de nosotros y de todos los cubanos que han luchado y están dispuestos a luchar.

Fidel Castro Ruz
Mayo 7 de 2009
7 y 15 p.m.
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miércoles, 22 de abril de 2009

Obama y el bloqueo

Ayer me refería al ángulo cómico de la "Declaración de Compromiso de Puerto España".

Hoy podríamos referirnos al ángulo dramático. Espero que nuestros amigos no se ofendan. Entre el documento que nos llegó como proyecto para ser sometido por los anfitriones de la Cumbre y el que en definitiva se publicó había diferencias. En el corre corre de última hora, no hubo tiempo para nada. Algunos puntos se habían discutido en largas reuniones las semanas previas al evento. En el último minuto, proposiciones como la que presentó la delegación de Bolivia complicaron más el cuadro. Fue incluida como una nota en el documento, decía así:

"Bolivia considera que el desarrollo de políticas y de esquemas de cooperación que tengan por objetivo la expansión de los biocombustibles en el Hemisferio Occidental puede afectar e incidir en la disponibilidad de alimentos y su alza de precios, el incremento de la deforestación, el desplazamiento de población por la demanda de tierras, y por consiguiente repercutir en el incremento de la crisis alimentaria, afectando directamente a las personas de bajos ingresos, sobre todo a las economías más pobres de los países en desarrollo. El Gobierno boliviano a tiempo de reconocer la necesidad de búsqueda y uso de fuentes alternativas de energía que sean amigables con la naturaleza, tales como la energía geotérmica, solar, eólica, y los pequeños y medianos emprendimientos hidroeléctricos, plantea una visión alternativa basada en el vivir bien y en armonía con la naturaleza, para desarrollar políticas públicas que apunten a la promoción de energías alternativas seguras que garanticen la preservación del planeta, nuestra ‘madre tierra’."

Téngase presente, al analizar esta nota de Bolivia, que Estados Unidos y Brasil son los dos más grandes productores de biocombustibles en el mundo, a lo que se opone un creciente número de personas en el planeta, cuya resistencia ha ido creciendo desde los oscuros días de George W. Bush.

Los asesores de Obama publicaron por Internet, en inglés, su versión de la entrevista del presidente de Estados Unidos con los periodistas en Puerto España. En un momento dado afirmó:

"Algo me pareció interesante —y esto lo conocía de manera más abstracta pero era interesante en términos específicos— fue escuchar a estos líderes que cuando hablaban de Cuba lo hacían muy específicamente acerca de los miles de médicos de Cuba que están diseminados por toda la región, y de los cuales estos países tienen una gran dependencia. "Y esto es un recordatorio para nosotros en los Estados Unidos de que si nuestra única interacción con muchos de estos países es la lucha contra la droga, si nuestra única interacción es militar, entonces es posible que no estemos desarrollando conexiones que con el tiempo puedan aumentar nuestra influencia y tener un efecto beneficioso cuando tengamos necesidad de hacer avanzar políticas de nuestro interés en la región.

"Pienso que por ello es tan importante que para nuestra interacción no sólo aquí en el hemisferio sino en todo el mundo reconozcamos que nuestro poderío militar es tan sólo una parte de nuestro poder, y que tenemos que utilizar nuestra diplomacia y ayuda para el desarrollo de manera más inteligente, de tal suerte que los pueblos puedan ver mejorías concretas y prácticas en la vida de las personas comunes a partir de la política exterior de los Estados Unidos."

Periodista Jake: "Gracias, señor Presidente. Usted ha escuchado aquí a muchos líderes de América Latina que desean que los EE.UU. levanten el embargo a Cuba. Usted ha dicho que es una influencia importante que no se debe eliminar. Pero en el 2004 usted sí apoyó el levantamiento del embargo. Usted dijo que no había logrado elevar los niveles de vida, que había apretado a los inocentes y que era hora de que reconociéramos que esta política en particular había fracasado. Me pregunto qué le ha hecho cambiar de opinión con respecto al embargo."

Presidente: "Bueno, el 2004 me parece que está miles de años atrás. ¿Qué hacía yo en el 2004?"

Periodista Jake: "Postulado para el Senado."

Presidente: "... El hecho de que Raúl Castro haya dicho que está dispuesto a que su Gobierno converse con el nuestro no sólo sobre el levantamiento del embargo, sino sobre otros temas como los derechos humanos, los presos políticos, esa es una señal de avance.

"... Hay algunas cosas que el Gobierno cubano pudiera hacer. Ellos podrían liberar presos políticos; podrían reducir el recargo a las remesas en correspondencia a las políticas que hemos aplicado de permitir a las familias de cubano-americanos enviar remesas, porque resulta que Cuba impone un enorme recargo, ellos le sacan una enorme ganancia. Ese sería un ejemplo de cooperación donde ambos gobiernos estarían trabajando para ayudar a la familia cubana y elevar el nivel de vida en Cuba."

Sin duda que el Presidente interpretó mal la declaración de Raúl.

Al afirmar el Presidente de Cuba que está dispuesto a discutir cualquier tema con el Presidente de Estados Unidos, expresa que no teme abordar cualquier tipo de asunto. Es una muestra de valentía y confianza en los principios de la Revolución. Nadie debe asombrarse de que hablara de indultar a los sancionados en marzo de 2003 y enviarlos todos a Estados Unidos, si ese país estuviera dispuesto a liberar a los Cinco Héroes antiterroristas cubanos. Aquellos, como ya ocurrió con los mercenarios de Girón, están al servicio de una potencia extranjera que amenaza y bloquea a nuestra Patria.

Por otro lado, la formulación de que Cuba impone un "enorme recargo" y "obtiene enormes ganancias" es un intento de sus consejeros para sembrar cizaña y dividir a los cubanos. Todos los países cobran determinadas cifras por las transferencias de divisas. Si son dólares, con más razón debemos hacerlo, porque es la moneda del Estado que nos bloquea. No todos los cubanos tienen familiares en el exterior que envíen remesas. Redistribuir una parte relativamente pequeña en beneficio de los más necesitados de alimentos, medicamentos y otros bienes es absolutamente justo. Nuestra Patria no posee el privilegio de convertir en divisas los billetes que salen de las imprentas del Estado, que los chinos muchas veces han llamado "moneda chatarra", como he repetido en varias ocasiones y ha sido una de las causas de la actual crisis económica. ¿Con qué dinero Estados Unidos salva sus bancos y multinacionales endeudando a su vez a las futuras generaciones de norteamericanos? ¿Estaría Obama dispuesto a discutir sobre esos temas?

Daniel Ortega lo dijo bien claro cuando recordó su primera conversación con Carter, que hoy vuelvo a repetir:

"Tuve la oportunidad de encontrarme con el presidente Carter y cuando me decía que ahora que había salido la tiranía de los Somoza, que el pueblo nicaragüense había derribado la tiranía de los Somoza, era la hora ‘de que Nicaragua cambie.’ Le dije: ‘No, Nicaragua no tiene que cambiar, los que tienen que cambiar son ustedes; Nicaragua nunca ha invadido a Estados Unidos; Nicaragua nunca ha minado los puertos de Estados Unidos; Nicaragua no ha lanzado una sola piedra en contra de la nación norteamericana; Nicaragua no ha impuesto gobiernos en Estados Unidos, son ustedes los que tienen que cambiar, no los nicaragüenses.’"

En la conferencia de prensa y en las reuniones finales de la Cumbre, Obama dio muestras de autosuficiencia. No fueron ajenas a esa actitud del Presidente norteamericano las posiciones abyectas de algunos dirigentes latinoamericanos. Dije hace unos días que todo lo que cada cual dijera o hiciera en la Cumbre se conocería.

Cuando expresó, respondiendo a Jake, que desde el 2004 hasta hoy habían transcurrido miles de años, fue superficial. ¿Debemos esperar tantos años para que suspenda su bloqueo? No lo inventó, pero lo hizo suyo igual que otros diez presidentes de Estados Unidos. Se le puede augurar por ese camino un fracaso seguro como el de todos sus predecesores. Ese no fue el sueño de Martin Luther King, cuyo papel en la lucha por los derechos humanos iluminará cada vez más el camino del pueblo norteamericano.

Vivimos tiempos nuevos. Los cambios son ineludibles. Los líderes pasan, los pueblos permanecen. No habrá que esperar miles de años, solo ocho serán suficientes, para que en un auto más blindado, un helicóptero más moderno y un avión más sofisticado, otro Presidente de Estados Unidos, sin duda menos inteligente, prometedor y admirado en el mundo que Barack Obama, ocupe ese inglorioso cargo.

Mañana tendremos más noticias de la Cumbre.


Fidel Castro Ruz
Abril 21 de 2009
5 y 34 p.m.

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